martes, 30 de agosto de 2011



Portada de la revista del Cincuentenario
 



Historia de mi Escuela


Esta es mi Escuela
1916 – 11º de septiembre  - 1966
A través de sus 50 años

La entonces flamante Ciudad de Quilmes- declarada como tal por la ley del gobierno provincial del 2 d agosto de 1916, cuando contaba con una población 38.449 habitantes, comenzaba a advertir los síntomas insipientes de la notable transformación que habría de experimentar el mundo entero como consecuencia del vertiginoso avance de la ciencia y la tecnología. Apenas dos años antes, 1914, fue electrificado el tranvía en reemplazo de los caballos que los impulsaron hasta entonces. En ese mismo año se construye el primer pavimento de hormigón armado, en la calle Rivadavia. En 1916 existen en Quilmes 27 escuelas primarias y una secundaria desde aquella primera escuela que comenzó a funcionar en 1827 con 25 alumnos. Espectáculo familiar, que los niños de aquella época recuerdan, resultaba el observar, generalmente en la zona del bañado, las evoluciones de los aerostatos que ascendían en Bernal, en su mensaje precursor de un futuro insospechado.
En los aledaños del centro urbano de la ciudad se extendían numerosas chacras, tambos y hornos de ladrillos. Los viñedos y bodegas Rosignoli ocupaban los terrenos donde en 1923 comenzó a construirse la Villa Argentina, inaugurada en 1926 y ampliada en 1944. Frente a los viñedos, sobre la calle  Primera Junta, actual Triunvirato – en aquel entonces, las calles tenían el mismo nombre a ambos lados de la vías del ferrocarril- existía la quinta de Moreira, donde, aproximadamente en 1922 se ubico el parque de la vecina fabrica de cerveza, la que fue inaugurada en el mes de octubre de 1890. El Sector limitado por las actuales calles F. Amoedo, Vicente López, Triunvirato y los talleres del ferrocarril, donde existiera la quinta de Bacigalupo, era utilizado por la Cervecería como deposito al aire libre conocido por “El Potrero”.

Creación de la Escuela
 Con la actitud visionaria propia de los espíritus predestinados, la educadora Isabel Berbeni vislumbra la necesidad de crear un establecimiento educacional en ese por entonces apartado rincón quilmeño. Consagrada a la difícil tarea de llevarla a la realidad, se convirtió en autentica propulsora de su iniciativa. Para ello, luchando en muchos casos con la indiferencia propia de la época, recorrió incansablemente la zona interesando a padres a inscribir  sus niños en la futura Escuela. Alquilando en $50 mensuales el local del Sr Daniel Gargiulo, compuesto de 4 piezas ubicado en la esquina SD de las actuales calles Triunvirato y Vicente López – Paraje denominado “Talleres “-,  en el transcurso del mes de agosto de 1916, simultáneamente con las Escuelas Nº  28, 29, 31, 32, 33 y poco después la Nº 34 fue creada nuestra Escuela de categoría común suburbana, inscribiéndose los alumnos a partir del 26 de ese mes. Las clases dieron comienzo el viernes primero de septiembre contando con 57 alumnos -22 niñas y 35 varones – que al concluir ese año habían aumentado a 71 alumnos de ambos sexos de primero y segundo grado, atendidos simultáneamente por la Señorita  Berbeni, quien se desempeñaba así mismo en carácter de Directora. El día 2 de septiembre visito la Escuela El Sr. Atanasio Lanz, miembro del Consejo Escolar que presidia el Sr. Eduardo Sarmiento.

Jalones en su historia
En aquellos época y durante  muchos años mas, el simple echo de llegar a la Escuela constituía en los días de lluvia una verdadera proeza para sus maestros, por lo apartado de la zona y el estado de sus calles y veredas, hasta el extremo que en muchas ocasiones los cocheros (abundaban los coches de cuatro ruedas tirados por dos caballos) se negaban a llegar hasta allí.
El edificio escolar, además de 4 salones con pisos de madera destinados a aulas – ubicadas en ángulo recto, dos sobre cada calle  , sus paredes sin revocar – contaba con una galería que conducía a ellas, una cocina y patio con piso de tierra. La Dirección funcionaba en un aula, situación que persistió mientras la Escuela desarrollo sus actividades en ese edificio.
Hasta 1926 la Escuela tuvo un solo turno, en invierno de tarde y en verano de mañana. En 1927 se produce el desdoblamiento de grados.
La tesonera labor del personal Directivo y Docente que por largos años compartió las mas precarias condiciones para el desempeño de su misión, extendida comúnmente a problemas extraescolares del alumnado con el efectivo aporte de gran dosis de cariño, y así mismo, el rápido progreso de la zona, con el consiguiente aumento de su población, impusieron la necesidad de procurar el traslado de la Escuela a un edificio mas amplio y mejor dotado.

Nuevo edificio         
Como brillante resultado de las activas gestiones llevadas a cabo ante Directivos de Cervecería y Malteria Quilmes S. A.  por la Directora de la Escuela Elena Méndez Hegaburu , Ampliamente conocida, en el afecto de la gente de la zona como Señorita Elenita , esa empresa facilito a la Dirección General de Escuelas de la Provincia de Buenos Aires, el edificio de su propiedad donde continua ubicado el establecimiento luego de reiteradas modificaciones .
La inauguración oficial de la Escuela en él, producida el día 17 de Mayo de 1941, constituyo un acontecimiento realmente extraordinario, que brindo nuevos y promisorios horizontes a la educación en la zona. La población quilmeña contaba ya con 95.500 habitantes.

Continúa su ritmo ascendente

En 1942 se crea el sexto grado y a partir de entonces comienzan a multiplicarse las aulas.
Con el aporte de Cervecería comienza a brindarse a los niños la copa de leche y miga de pan además de comedor escolar, sostenido por la federación de cooperadoras escolares.
Es creada la Biblioteca de la Escuela y se llevan a cabo varios ciclos culturales con la asistencia de padres y vecinos.
El 23 de septiembre comienza a funcionar en la Escuela el ciclo Preescolar, a cargo de la Profesora Señorita  Hebe H. Mancedo.

Bautismo  
El día 29 de junio de 1948, apadrinando la ceremonia el Regimiento 3 de Infantería Motorizada  Gral. Manuel Belgrano que asistió con una dotación de 200 hombres  y con la presencia de autoridades escolares, municipales y provinciales, se procedió a bautizar la Escuela con el nombre de “General Manuel Belgrano “, denominación impuesta por iniciativa del señor francisco Urrestarazu, ex – comisionado escolar.

Inauguración oficial del Monumento al General Belgrano
 Erigido merced a la amplia colaboración prestada por industriales, comercios, padres de alumnos, vecinos y adherentes, el 29 de septiembre de 1952 es inaugurado oficialmente el Monumento al insigne creador de nuestra enseña Patria  y vencedor en Tucumán y Salta, ubicado en los jardines del establecimiento.

Imposición del nombre Isabel Berbeni a la Dirección de la Escuela
El día 17 de mayo de 1959 se rinde de este modo justiciero homenaje a la memoria de quien fuera la primera Directora y maestra del establecimiento, acto llevado a cabo por iniciativa de un núcleo de alumnos ingresados  a la Escuela el año de su creación, quienes, además, procedieron  a descubrir una placa recordatoria y colocar ofenda floral ante la tumba que guarda los restos de la desaparecida educadora, en la Necrópolis Local. 

Pasado, presente y futuro

Los evidentes  resultados de tan positiva acción llevada a cabo en la extensa  diversificación de sus  aspectos en el transcurso de la historia de nuestra Escuela, cuyos detalles completos resultan imposible transcribir en la inevitable limitación de estas paginas, firmemente consolidadas con el valioso aporte de la fecunda labor actual, aseguraran en la solida estructuración de sus bases, el venturoso futuro de la Escuela Nº 30 General Manuel Belgrano.   


Personal Directivo y Docente del año 1966

Personal Directivo, Docente y alumnos de la vieja Escuela 

Alumnos a clase en la Escuela de V. Lopez y Triunvirato









CLUB DE MADRES EN PLENA TAREA





INTEGRANTES DEL CONJUNTO TEATRAL 



FIESTA EN LA ESCUELA



RECREO EN EL PATIO DE MUJERES



VISTA AEREA AÑO 1960



PALCO DE AUTORIDADES



ACTO ESCOLAR

NOMINA DE BECADOS

Mis recuerdos

En esta Escuela, en el Parque de la Cervecería, en el Barrio Don Pedro Negrussi, transcurrió la época mas feliz de mi vida, donde podíamos jugar en todas las cuadras porque siempre había un potrero cerca, donde podíamos andar a cualquier hora porque no había peligro, ni ladrones, ni autos a gran velocidad, donde conocíamos a todos los vecinos, donde la pobresa no nos afectaba porque la ignorabamos porque no nos importaba la plata. Todo el problema era tomar la leche, terminar la tarea, para lo mas rápido posible salir a jugar. Mientras el sol nos alumbrara, jugábamos a la pelota y cuando estaba oscuro a la escondida o bajo la luz del farol de la esquina a la bolita; hasta que la vieja te llamaba para ir comer. Casi todas las calles eran de tierra menos Triunvirato hasta A. Baranda y Andrés Baranda hasta el Parque, no todos tenían agua, y mucho menos cloacas y algunos tampoco tenían luz eléctrica, mucho menos televisor ni heladera. Un ratito antes de las nueve había que ir corriendo a comprar el vino y la soda fríos para la cena, el lechero venia a tu casa y te dejaba la leche suelta en el hervidor, el cobrador de SEGBA pasaba a cobrar, el sodero te dejaba la soda, el agua de la canilla era riquisima y sin gusto a cloro como ahora. Todo era hermoso, verde, extenso, apacible, el invierno era muy frió y el verano muy caluroso. Siempre había una escusa para festejar con todos los vecinos, Navidad, Fin de Año, Carnaval, Primero de Mayo o lo que fuera, que entre los vecinos en la Sociedad de Fomento se había logrado algún objetivo, como mejorar alguna calle o traer agua a alguna cuadra que faltaba; se organizaban campeonatos de fútbol, se festejaba el día del niño con juegos y hasta algún premio. Cuando nos peleábamos era mano limpia - bueno, un poco de tierra tenían - Una nariz sangrada, algún botón saltado, pero nada grave ni traumático y una vez terminada la pelea ya estaba la cosa resuelta. no había ni juicios, ni abogados, ni analistas, ni mucho menos psicólogos. Cuando nos portábamos mal nos daban un chirlo o dos y listo, no teníamos complejos ni traumas, sabíamos bien que podíamos o no hacer, lo que no podíamos, igual lo hacíamos, pero había que bancarse lo que venga. Lo mismo en la Escuela con la Seño, o con el Director ( el Chancho Colorado). Si llegaba a casa con alguna nota, cobraba seguro; no iba a ir mi viaja a cuestionar lo que decía la Maestra. La Maestra era un ser perfecto, incorrompible, sabio, no mentía; era como un representante de Dios en la Tierra. Así que la nota era inapelable... por consiguiente la paliza tampoco. No era tampoco que nos íbamos a portar como bobitos, sino que no debía llegar ninguna comunicacion a casa, para eso era menester hacer lió pero pasar desapercibidos, como incógnito, camuflado, o como sea pero que no te agarren.